Una lámpara halógena siempre gastará mucha menos energía que una incandescente clásica, pero todavía se ahorrará más con fluorescentes. En principio, un tubo recto fluorescente resulta más eficiente que otro retorcido de una bombilla compacta de bajo consumo, pero la diferencia es poca y no siempre será así, dependerá también de la calidad de cada lámpara. Un LED gasta ya menos que una lámpara halógena, pero todavía está más o menos a la par que los fluorescentes. A esto hay que sumar los condicionantes del espacio a iluminar y las preferencias personales.
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